Una de tapas de toda la vida: bocadillo calamar con alioli

Digo de toda la vida porque los encuentras en cualquier bar a lo largo y ancho de la geografía nacional, tradicional o versionado “super nice”, pero realmente este bocadillo es típico de Madrid –donde (dicen) se encuentra el mejor pescado de España (ejem, soy gallega, ejem). Sea como fuere, cualquier guiri-turista-pasante-local-energúmento en general que pase por la capital debería probar, aunque sea un pequeñísimo bocado, de los que se venden en los alrededores de la Plaza Mayor. 🦑🌯Y si no lo hiciste, alma de recántaro, ¿qué guía local tenías? Secretos pocos: calamares rebozados y fritos en aceite con pan, por lo general con alguna mayonesa o salsa.

Existen muchas teorías acerca de cómo un bocadillo relleno de un producto de mar se hizo tan popular en la capital, que tiene de todo menos mar. La tradición católica, que impedía comer carne en determinadas épocas, contribuyó a la incorporación de los pescados y mariscos a la dieta de la corte madrileña y por derivación en los barrios más populares. Existen documentos que prueban el transporte de pescado a Madrid en el siglo XVI y los escabeches de bonito, besugo, sardinas o jureles eran muy cotizados, importados en mulas desde Galicia y la costa cantábrica. Pero ni rastro de calamares en los recetarios de esos siglos. Algunos señalan la influencia de la corriente andaluza en el Madrid del siglo XIX: colmaos flamencos, tabernas gitanas y evidentemente pescaíto frito. Otros apuntan a la cantidad de asturianas y gallegas que emigraron a la gran ciudad a inicios del siglo XX y quienes, tras trabajar largos años como cocineras de la Corte y casas nobles, acabaron abriendo sus casas de comidas. Ahí preparaban lo que mejor conocían con los productos más asequibles. También se le atribuye a Salvador Rico el mérito de haber sido el pionero en introducir los calamares fritos en un bocadillo, allá por los años 50 del siglo XX. Sea como fuere, esta asequible comida se popularizó entre estudiantes y clase obrera y ahora es un icono de la gastronomía popular.

Mi versión no es ni rebozada ni frita pero es rápida, poco engorrosa de hacer y sobre todo está de muerte, así que sin más rollo ahí va la receta. 😃

INGREDIENTES:

  • Calamares limpios y cortados en aros
  • Aceite de oliva virgen
  • Sal marina
  • Pimentón de la vera
  • Pan para el bocadillo. Mi preferido es el tipo artesano-hogaza, pero si no tuvieras una baguette puede ser un digno sustituto

Alioli:

  • Huevo
  • Aceite de oliva virgen
  • Dos dientes de ajo sin piel ni corazón
  • Un poco de zumo de limón
  • Sal marina

PREPARACIÓN:

Primero preparamos nuestro alioli:

  1. Echar en el vaso de la batidora eléctrica los dientes de ajo, sal, limón, un poco de aceite de oliva y el huevo.
  2. Empezar a batir moviendo la batidora de arriba a abajo. Ir añadiendo aceite poco a poco, veremos que poco a poco se va formando una crema blanca homogénea.
  3. Parar cuando obtengamos la textura deseada. Corregir de sal y reservar tapado en nevera.

Luego nos ponemos con el pan y el calamar:

  1. Tostar el pan.
  2. Cocinar a la plancha con una gota de aceite los aritos de calamar, salar.

Finalmente montamos nuestro bocadillo:

  1. Untar en el pan el alioli, rellenar con los calamares, espolvorear por encima algo de pimentón y si te gusta un poco de perejil fresco muy picadito.
  2. Zampar intentado masticar. Está demasiado rico. 😉😋

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Un comentario en “Una de tapas de toda la vida: bocadillo calamar con alioli

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