SOS, ¡morriña mood! (Episodio 1): Bacalao con piquillos

Érase una vez un pulpiño (yo) emigrado a las Américas hace no tanto, pero lo suficiente como para echar de menos la gastronomía nacional. Érase otra vez un bacalao desmigajado y unos piquillos navarricos que viajaron con ella tras una incursión a Tierra Patria. Érase un día de “necesito España”. Resultado de la ecuación: bacalao desmigajado con piquillos. Y olé. Mientras lo cenábamos mi marido me preguntó, inocente, si era tradicional el bacalao salado en España. Tras unos pocos segundos de “j’suis épatée” 😳 pude recobrar el dominio de mis acciones, la respiración y creo que mi estado general era de una mezcla de espanto, indignación, superioridad, orgullo, ganas compulsivas de sacarle el bacalao del plato para comérmelo yo. En fin, “pobriño” pensé. Tras explicarle brevemente que sí, que era MUY tradicional en varios países europeos, decidí fuchicar un poco en internet sobre el tema.

Llevamos aplicando la preservación de alimentos mediante secado desde la Edad del Bronce, por lo que no es nada nuevo. En el caso del pescado fresco, dado que suele estropearse pronto, al aplicarle esta técnica de conservación se extendía su consumo a zonas no costeras y a épocas del año distintas a la de su captura. Esta industria de salazón cobró gran importancia en Europa entre los siglos X y XVII y contribuyó al desarrollo del comercio entre los países del norte (bacalao) y aquellos con producciones de salinas (España y Francia). Muchos puertos europeos empezaron a comerciar con bacalao en salazón, como La Coruña (España), Oporto y Lisboa (Portugal) y La Rochelle (Francia). Tanto cuajó que en algunos países el bacalao en salazón es hoy en día símbolo de identidad culinaria, como en Portugal. He leído que en América también se consume (México) importado de Europa.

Post dedicado a Anabela, amiga portuguesa que me cocinó en su casa un bacalao que todavía recuerdo, y eso que han pasado muchos años 😉 y a ti, Milton, que no te acostaste sin haber aprendido algo nuevo…😘

Y sin más rollo ahí va la receta, que es bien facilita. ¡Espero que os guste! 😊

Aquí hay otras recetas con bacalao del blog, por si queréis pasaros: empanada de bacalao con piquillos, bacalao a la vizcaína, pimientos rellenos de bacalao.

INGREDIENTES:

  • Bacalao desalado desmigajado
  • 1 cebolla blanca pelada y cortada en juliana
  • 1 kg de tomates limpios, pelados y triturados
  • Concentrado de tomate (opcional)
  • Pimientos del piquillo pelados a cuchillo
  • 1/2 ñora (u otro pimiento seco, más o menos picante)
  • 3 dientes de ajo
  • Vino blanco
  • Sal marina
  • Pimentón de la Vera
  • Pimienta negra molida
  • 2 hojas de laurel
  • 1/4 de cucharadita de cúrcuma
  • Unas hebras de azafrán

PREPARACIÓN:

  1. Dejar la ñora a remojo unos 30 minutos antes de cocinar.
  2. En una olla sofreír en el aceite de oliva con la cebolla, la ñora y el ajo. Salpimentar, añadir las especias y tapar.
  3. Cuando empiece a perder el color de crudo añadir el tomate triturado, tomate concentrado y el vino. Tapar y dejar cocer a fuego medio; si viéramos que empieza a perder líquido en exceso añadir algo de agua.
  4. Como a 10 minutos antes de que termine de estar listo añadir los pimientos y el bacalao. Remover, corregir de sal y volver a tapar hasta que se termine de cocinar.
  5. Apagar y consumir así bien calentito, acompañado de unos cacheos (patata cocida con sal y laurel), un buen pan de hogaza o arroz.

Y ya está, listo calisto, ¡buen provecho! 😃 

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