Crestas, funghi porcini, Idiazabal y arroz caldoso

No suelo comer arroz, no porque no me guste sino porque me olvido de su existencia. Pobriño. Pasan los meses y al abrir mi alacena tomo legumbres, pastas, una peonza, un gallo cantando, cualquier cosa menos arroz. Tonta de mí, porque también estoy impidiendo regalarme la multitud de beneficios que proporciona. Lleva formando parte de la dieta de los habitantes del sureste asiático 7000 años, posteriormente se extendió por el continente y no fue hasta el 700 DC que llegó a Europa, donde era un acompañamiento reservado a la Realeza. Es rico en hierro, en fósforo, Vitaminas B3, B5, B9, carbohidratos, almidón, se hidrata fácilmente y pobre en sodio, lo que lo hace perfecto para ayudar a combatir anemias, problemas cardíacos, exceso de líquidos corporales, obesidad, diabetes, hipertensión, problemas renales, gastritis, diarreas y es un súper complemento para mujeres embarazadas y deportistas.

Ahora me pregunto yo: ¿qué provocó que me volviera a fijar en este maravilloso cereal? Una cadena de factores confluyeron el día, momento, segundo adecuado para que se obrara el milagro:

1º.- Un excedente de salsa tras cocinar un pollo de mi aldea. Decir que si no lo usaba en algo me la habría terminado a cucharadas de lo rica que estaba.
2º.- Un queso Idiazabal recién traído de Pamplona (que en Paz descanse porque nos lo merendamos en muy poquitos días).
3º.- Una bolsa de funghi porcini de nuestro último viaje a Italia que tenía muerta de la risa en la nevera.
4º.- Una inspiración: un artículo de la revista Beef que me recortó mi marido y en la que me basé para sacarme de la manga esta delicia.

Et voilà! Sin más rollo ahí va la receta, ¡espero que os guste! 🙂

la foto

INGREDIENTES:

  • Caldo de pollo o agua o si tuviéramos la salsa de cocción de este pollo: cebolla, ajo, zanahoria, chile picante, especias, jerez y flambeado de ron añejo.
  • 200-500 gramos de crestas bien hermosas.
  • 2 dientes de ajo
  • 1 zanahoria cortada en rodajas no muy finas.
  • 100 gr de funghi porcini deshidratados
  • Un manojo de perejil fresco
  • 100 gr de arroz de Calasparra (o de cualquier otro tipo en su defecto)
  • Pimienta negra molida
  • Cúrcuma molida
  • 1 hoja de laurel
  • Sal marina
  • Aceite de oliva virgen
  • Láminas de queso Idiazabal (o parmesano)

PREPARACIÓN:

  • Si las crestas estuvieran crudas cocerlas en agua o en el caldo de pollo hasta que estén bien tiernas. Reservar las crestas y el caldo, que habrá adquirido mejor sabor.
  • Poner a remojo los funghi porcini por un lado y el arroz por otro unos 30 minutos.
  • Transcurrido este tiempo dorar en una olla con aceite de oliva virgen el ajo, la hoja de laurel y las especias, añadir los funghi previamente colados y limpiados bien de posibles arenillas.
  • Remover, dejar 4 minutos a fuego medio-bajo y añadir el arroz. Remover nuevamente un poco (ojo con que no se nos queme) y empezar a añadir bien la salsa del pollo (ideal) bien el caldo de pollo (bueno) bien agua, empezaremos por una taza. Remover bien y dejar cocerse a fuego medio-bajo semitapado.
  • Ahora deberemos removerlo de vez en cuando e ir añadiendo agua conforme se nos vaya evaporando. La idea es obtener un arroz bien hidratado tirando a caldoso y evitar que se nos pegue en el fondo.
  • Cuando veamos que le quedan 5 minutos de cocción añadir las crestas, remover bien. Una vez listo apagar y dejar reposar 10 minutos tapado por un papel de periódico.
  • Servir templado con las láminas de Idiazabal por encima y el perejil fresco.

Y ya está, listo alisto, ¡buen provecho! 😀

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