Soy un Mascarpone extremadamente casero

Recientemente descubrí que el mascarpone no solo se puede hacer en casa, sino que es sencillísimo, apto para todos los niveles culianimalísticos y además se requieren poquísimos ingredientes, presentes en todo supermercado del mundo mundial. Considerando su elevado precio en el supermercado y la cantidad de veces que preparo tiramisús o tartas de naranja me supondría además un ahorro considerable.

El mascarpone es un queso del norte de Italia (Lodi, Lombardía). Se desconoce con exactitud el momento de su descubrimiento, pero éste posiblemente se remonte a la edad media y el actual nombre sea un derivado del dialecto lombardo, donde “mascherpa” o “mascarpia” significa ricotta o crema. El original seguramente se elaboraba con leche de búfala, pero (desgraciadamente) el más comercializado y extendido es el de leche de vaca.

Mis agradecimientos a Una donna y El comidista, de donde saqué inspiración y receta. Y sin más rollo ahí va, ¡espero que os guste! 🙂

Mascarpone

INGREDIENTES:

  • 400 gramos de nata líquida
  • Una cucharada sopera de zumo de limón recién exprimido (las proporciones buenas son 8 ml de zumo por cada 500 gramos de nata)

PREPARACIÓN:

Calentar la nata en un cazo a fuego medio bajo, mezclando continuamente con las varillas hasta alcanzar una temperatura de 82°-85°C (antes de que hierva).

Añadir gota a gota el zumo de limón (siempre al fuego) y seguir removiendo durante unos 10 minutos más, hasta que veamos que empieza a condensarse un poco. Si esto no ocurriera añadir un poquito más de limón pero sin pasarse, dado que nuestro mascarpone sabría a limón.

Apagar y dejar reposar a temperatura ambiente hasta que se enfríe (unos 30 – 40 minutos aproximadamente). Veremos que se habrá solidificado un poco.

Mientras se enfría armar el “artilugio condensador” (nombre bautizado by me, “pulpiño copyright”): disponer un cuenco, colocar un colador y cubrir éste con un paño para quesos o paño fino.

Verter la crema ya fría sobre el paño, cubrir todo con papel film e introducir en la nevera unas 7 – 8 horas. Transcurrido este tiempo transferir el mascarpone a un recipiente preferiblemente de vidrio tapado y conservar al frío. Aguanta unos 3 – 4 días sin problemas.

Y ya está, listo calisto, ¡buen provecho! 😀

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