Redescubrir el pan de molde sin salir de tu cocina

Santos ni los santos, confieso que pequé, dejé mis principios culinarios de lado y dejé entrar en casa una bolsa de pan de molde, de esos con una lista de ingredientes más larga que los invitados de una (mi) boda. Aunque sé que eso suele ser sinónimo de atentado gastronómico y contra la salud, un día es un día. Pasa que le hincas el diente y te das cuenta que esas rebanadas albinas tienen de común con el pan que ambos llevan miga, pero en cuestión de similitudes posiblemente una lenteja se parezca más a una liebre estofada. Se vuelve preocupante cuando transcurridas varias semanas descubres unas pocas rodajas que se quedaron olvidadas exactamente en el mismo estado que cuando las compraste. Algo chirría y siento que necesito purgar mis pecados panísticos. Es posible, así que me puse manos a la masa y preparé mi primer pan de molde. Descubrí que es facilísimo y barato, así que la ecuación sale: ganas en salud, ahorras dinero, se puede preparar en cantidad y congelar las rebanadas para futuras emergencias y de paso descubres un sabor que ni de chiste encontrarás en los industrializados.

La pregunta es: ¿a quién se le ocurrió la idea de inventarse un pan de molde? No hay que remontarse demasiado, dado que el pan de molde es relativamente joven. Érase una vez un propietario de joyerías, Otto Frederick Rohwedder (Davenport, Estados Unidos), que allá por los años 20’s del siglo pasado decidió vender sus tiendas convencido de que podría crear una máquina de cortar pan. Tras varios intentos frustados y consultar a muchas amas de casa diseñó en 1927 una máquina rebanadora de pan (4000 panes/hora), que patentó inmediatamente. Al principio muchos panaderos se mantuvieron reacios al invento, alegando que el pan fresco no podría ser óptimamente comercializado y envasado en rebanadas. Finalmente Otto contactó a su amigo panadero Marion Bench, que se encontraba casi en la quiebra y por tanto con poco que perder, y quien instaló en su negocio. Los resultados fueron sorprendentes y las ventas de este nuevo formato de pan, comercializado como “Sliced Bread Maid Kleen”, aumentaron considerablemente en pocos meses. “El mayor avance de la industria de la panificación“, se dijo. En 1930 se inició la comercialización del pan de molde en todo el país, y de ahí siguió una expansión mundial. La comodidad de este formato, su cada vez mayor tiempo de conservación, el ritmo cada vez más acelerado de vida y otros etc. contribuyeron a su éxito.

Y colorín colorado, este cuento se ha terminado por lo que sin más rollo ahí va la receta, ¡espero que os guste! 🙂

PanMolde

INGREDIENTES:

660 g de harina panadera o harina sin glúten
220 g de agua
150 g de leche
25 g de mantequilla pomada
1 yogur griego
5 g de azúcar
Una cucharada sopera de miel
Goma Guar (caso de haber optado por la harina sin glúten. Cantidad ver indicaciones del fabricante)
10 g de sal
5 g de levadura de panadería seca (1 sobre de Royal)

NOTA: Esta receta está basada, con algunas modificaciones, en la del excelente blog de cocina María Lunarillos 😉

PREPARACIÓN:

1.- FERMENTO

Calentar el agua en un cazo hasta que comience a estar tibia, ojo porque este proceso es rapidísimo.

En un bol mezclar la levadura seca con 1/3 de la harina, añadir el agua, mezclar todo bien con la mano, tapar y dejar reposar unos 20-30 minutos en un lugar templado y protegido de las corrientes de aire. Durante este tiempo iniciará el fermento y aumentará el tamaño.

Mientras esto ocurre templar la leche con la sal, la miel y el azúcar.

2.- PRIMER LEVADO

En un bol de mayor tamaño disponer otro 1/3 de la harina en forma de volcán. Verter encima este líquido, mezclar, añadir la mantequilla y el yogur líquido y mezclar otro poco. Incorporar la masa ya fermentada y empezar el amasado con las manos, añadiendo paulatinamente el resto de la harina.

Verter sobre una superficie enharinada y empezar a amasar. Una vez obtengamos una masa con una consistencia lisa y que no se nos pegue a las manos, retornamos a un bol y dejamos reposar hasta que doble su tamaño en un lugar templado y protegido de corrientes de aire.

2.- SEGUNDO LEVADO

Transcurrido este tiempo vertemos la masa sobre la superficie enharinada y con las manos ayudamos a que salga todo el aire, de lo contrario se formarían burbujitas en la masa. La aplastamos bien y le vamos dando una forma rectangular; resulta útil disponer el molde de cocción al lado para calcular el largo (que será el lado corto del rectángulo).

Ahora empezamos a enrollar la masa, aplastando bien para que no se introduzca aire, y de ahí delicadamente colocamos la masa dentro del molde de cocción. Dejamos reposar nuevamente en un lugar templado y protegido de corrientes de aire hasta que duplique su tamaño.

3.- COCCIÓN

Precalentar el horno a 250ºC. Una vez la masa haya crecido lo suficiente hornear primero 20 minutos a 230ºC, y después otros 15 minutos a 190ºC.

Transcurrido este tiempo controlar si el pan está bien cocido. De ser así retirar del horno, desmoldar y disponer sobre una rejilla para que enfríe.

Y ya está, listo calisto, habemus pan rico rico. ¡Buen provecho! 😀

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