Alubias-frijoles (¿alubijoles?)…dos de sus mil y una preparaciones

Amor desmedido es lo que yo siento por las alubias blancas grandotas (por aquí me dicen que son los “frijoles” de toda la vida), con o sin maquillajes, salsas, en cualquiera de sus preparaciones pero más si no se cargan de tocinetas o morcillas, con perdón de las increíbles fabadas asturianas. Las vegetarianas me chiflan, las de pescado me repirran, y si se las corona con una cigala galleguiña entonces ya me reclino, lloro, aplaudo (y la devoro). En esta ocasión hubo dos versiones: una vegetariana y otra marinera, la excusa perfecta para ultimar una mini sobra de pescado al horno del día anterior.

Aunque en la actualidad forman parte de la gastronomía tradicional de medio mundo, fueron amadas y odiadas durante siglos. Las evidencias arqueológicas demuestran que las alubias constituían la principal fuente de proteínas de los pueblos indígenas de América, mientras que en la franja mediterránea fueron despreciadas durante siglos por la clase pudiente de muchas de las culturas dominantes(egipcia y romana, por ejemplo), donde quedaban relegadas a la dieta del pueblo llano. Los árabes mantuvieron en algunas zonas su cultivo, de hecho la palabra alubia proviene de su nombre árabe, “al-lubiya”. No fue hasta el descubrimiento de América y la introducción de las variedades del “Nuevo Mundo” en el siglo XVI que se inició un furor en Europa por su consumo, constituyendo al principio un lujo extraordinario accesible sólo a la mesa de los ricos.

Las alubias secas son riquísimas en proteínas y en ácidos nucleicos, importantísimos en la renovación celular, además de muy energéticas y por tanto perfectas para deportistas y personas que se someten a un gran desgaste físico. Contienen abundante fibra (colesterol, diabetes, tránsito intestinal, estreñimiento), vitaminas A, B y ácido fólico, lo que las convierte en un buen aliado en la prevención de tumores cancerosos en el colon.

Nota interesante: en la Edad Media se pensaba que las almas de los muertos habitaban esta legumbre, de ahí que si se consumía por la noche no les dejaban dormir y les producían pesadillas…En todo caso, mejor comerlas al mediodía 😉

Sin más rollo ahí va la receta, ¡espero que os guste! 🙂

Habas

INGREDIENTES:

1.- Para la versión vegetariana (y la que hago casi siempre):

Alubias blancas secas
Medio pimiento morrón bien limpio, mejor sin piel y cortado en daditos pequeños
Un tomate maduro limpio de piel y semillas y cortado en daditos pequeños
Media cebolla blanca sin piel y cortada en daditos pequeños
Una zanahoria pelada y cortada en daditos pequeños
Una cabeza de ajo mediana bien lavada bajo el chorro de agua y a la que quitaremos la primera piel para evitar rastros de tierra. Yo la corto por la mitad para que quede más bonita, pero se puede dejar entera
Una ñora (opcional pero muy recomendable)
Una hoja de laurel
Especias (las que tengamos disponibles): una punta de cucharadita de café de cúrcuma, una cucharadita de café de granos de mostaza negra, media cucharadita de café de garam masala, media cucharadita de café de comino molido, media cucharadita de café de pimentón de la vera dulce, pimienta negra molida
Sal, aceite de oliva virgen
Perejil fresco para adornar, bien lavado y picadito muy fino

2.- Para la versión marinerita:

El pescado que me sobró el día anterior. A mi me gustan especialmente los blancos.
Un par de anchoas en aceite de oliva para coronar

PREPARACIÓN:

1.- Un día antes de cocinar:

Hidratar las alubias y la ñora cubiertas con agua fría durante al menos 12 horas. En el caso de un clima cálido, mejor en la nevera.

2.-Momento de ponernos manos a las habas…

En una olla a presión (mejor) pochar en un chorro de aceite de oliva virgen la cebolla, un poco de sal y las especias, a fuego medio-bajo para que no se nos queme.

Cuando la cebolla haya comenzado a sudar añadir el pimiento rojo, la zanahoria, las dos mitades de ajo, la ñora, el laurel y el tomate. Remover bien, salar un poco más y dejar que se cocinen unos 5 minutos más.

Escurrir las alubias, añadir a las verduras, cubrir con agua, salar un pelín más, tapar y dejar que se cueza a fuego medio-bajo durante el tiempo necesario para que las alubias estén bien, bien, requetebien tiernas; esto dependerá de si usamos una olla a presión o una convencional. Yo usé una a presión y las tuve 1 hora y media.

Si optáramos por la versión marinera, cuando las habas estén tiernas le añadiríamos el pescado bien desmenuzado para darle un último hervor, no demasiado porque el pescado ya está cocido.

Presentación:

1.- Opción vegetariana: espolvorear por encima perejil bien picadito.

2.- Opción marinerita: espolvorear por encima perejil bien picadito y la anchoa bien cortadita.

Y ya está, listo calisto, ¡buen provecho! 😀

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3 comentarios en “Alubias-frijoles (¿alubijoles?)…dos de sus mil y una preparaciones

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