Calabaza de halloween

Calabazas en cada esquina, disfraces, días de todos los Santos, Halloween, flores a nuestros muertos, telas de araña, dulces típicos por todas partes…Entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre se concentran tradiciones, fiestas y comidas que, bien por ser nuestras y bien arraigadas, bien por haber sido importadas y muy bien recibidas a través del cine, convierten a estos dos días en bastante esperados y diferentes a los del resto del año. Este blog no podía ser menos, así que hoy el protagonista es la tenebrosa calabaza.

La noche de “Halloween” tiene su origen en una festividad céltica conocida como “Samhain”, que en irlandés antiguo significa “fin del verano”; celebrarla bajo este apelativo es relativamente reciente en algunos países como en España, donde antes nos ceñíamos al “Día de todos los Santos” y “Día de los Difuntos”, pero fuimos adquiriéndola poco a poco a través de películas. No obstante, el culto a los muertos tiene un origen paganísimo y prehistórico que coincide con el inicio del invierno, asociado a la estación más lúgubre y fría, la “muerte” de la Naturaleza, cambio durante el cual regresaban las almas de los muertos. En lo que respecta al uso de tenebrosas calabazas como candelabros “ecológicos”, la respuesta me la da una leyenda irlandesa (antigua pero no tanto como la festividad), de la que os extraigo el “resumen ejecutivo“: Jack, un granjero tacaño y juerguista y con aires de listillo, le hace un par de jugadas al Diablo, (que a mi parecer era bastante despistado), y consigue librar su alma del Infierno. Pasa que cuando Jack muere en el Cielo no le quieren ni en pintura (recordemos que era un genio y figura), y en el Infierno tampoco puede entrar, por lo que está condenado a regresar al mundo de los vivos (aún siendo fiambre), y para iluminar su oscura travesía usaba un nabo vacío con una candela en su interior. Es por eso que los pueblos de origen céltico ahuecaban nabos, ponían carbón dentro de ellos y los depositaban en las tumbas para iluminar el camino de regreso al mundo de los vivos a sus difuntos más queridos. Posteriormente, cuando los irlandeses emigraron a Estados Unidos conocieron la calabaza, que consideraron más apta para vaciar y con un resultado más bonito. Colorín colorado, este cuento se ha terminado.

Mi calabaza no es para nada diabólica y está muy rica, así que sin más preámbulos ahí va la receta, ¡espero que os guste! 🙂

halloween

INGREDIENTES:

Una calabaza pequeña
Un tomate cortado en daditos pequeños
Un poco de cilantro fresco
Un poco de cebolleta picada
La punta de una cucharadita de café de canela
La punta de una cucharadita de café de cúrcuma
Un poco de queso cremoso que derrita bien rallado
Media cucharada sopera de uvas pasas
Un poco de ron
Sal, pimienta negra
Aceite de oliva virgen

PREPARACIÓN:

Encender el horno a 200ºC.

Lavar bien la calabaza, cortar la parte superior (que reservaremos) y vaciar el interior de semillas. Engrasar la base de la bandeja del horno para que no se nos pegue y colocar la base de la calabaza.

Mezclar en un bol el tomate, cilantro, cebolleta, las especias, el queso y el ron. Salpimentar y añadir un poco de aceite de oliva virgen.

Rellenar la calabaza, cerrarla con la “tapa” e introducir en el horno a 180ºC aproximadamente 40 minutos (el punto de cocción dependerá de la calabaza). Cuando esté tierna apagar del fuego y consumir mejor caliente.

Y ya está, listo calisto, ¡buen provecho! 😀

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s