La cara y la cruz de un mismo calabacín: tortas y relleno de tortas

Creo que ésta es una de las recetas más fáciles, rápidas y versátiles que he preparado en bastante tiempo: calabacín rallado con queso. Es increíble el juego que da, tanto es así que fue solución para acompañamiento y para desayuno en dos formatos totalmente diferentes pero igualmente deliciosos: como torta rellenable y como relleno de unas tortillitas.

El origen de esta verdurita que me pirra es incierto: algunos defienden que procede de Asia meridional, otros de América Central; lo cierto es que existen evidencias de su cultivo desde tiempo inmemorial en las regiones cálidas del planeta. Esta hortaliza ya era consumida por los egipcios y, más tarde, por griegos y romanos. Fueron sin embargo los árabes quienes la extendieron por las regiones mediterráneas, donde se convirtió en un alimento de consumo habitual en la Edad Media y hoy en día forma parte de los ingredientes de las preparaciones más populares (¿alguien quiere un pisto?). En las zonas del norte de Europa su consumo fue más tardío y no tuvo lugar hasta la II Guerra Mundial. No es de extrañar que se extendiera tanto, dado su sutil sabor, la facilidad de su cultivo y sus propiedades nutricionales (rica en Vitaminas C y B, betacarotenos, fibra y en agua).

Sin más rollo ahí va la receta, ¡espero que os guste! 🙂

calabacin
INGREDIENTES:

1/4 de calabacín.
25 gramos de queso tipo Cheddar (u otro que derrita bien)
Sal marina
Pimienta negra
Aceite de oliva virgen (para hacer tortas de calabacín)
Unas tortillas de trigo integral o de maíz (para hacer tortillas rellenas de calabacín)

PREPARACIÓN:

Rallar el calabacín, salarlo y dejarlo resposar en un colador al menos 45 minutos para que suelte el agua, removiendo y aplastándolo cada tanto. Este paso es muy importante porque esta verdura tiene tanta agua que si no la suelta no nos dejará que armemos una torta y nos desgraciaría la textura de la tortilla.

Cuando consideremos que está lo suficientemente “seco” llevar a un bol y mezclar bien con el queso rallado y la pimienta negra.

1.- Para hacer tortas de calabacín

Calentar una sartén antiadherente con unas gotas literales de aceite de oliva virgen. Cuando la sartén esté templada echar dos cucharadas de la mezcla de calabacín y aplastar con una espátula y darle forma cirular hasta obtener una torta muy finita. Dejar dorar a fuego medio-bajo hasta que la superficie esté tostada y con algo de consistencia, entonces dar la vuelta y dorar por el otro lado. Sed pacientes dado que es importante que se tueste bien por cada lado para obtener una torta que no se desmenuce 😉 .

Una vez lista retirar del fuego y consumir calentita, sola, rellena de mezcla de lechugas o de ensalada de tomate, perfecta para acompañar un salmón al vapor.

2.- Para un desayuno con tortitas rellenas de calabacín

En una sartén antiadherente calentar a fuego medio un par de cucharadas de la mezcla de calabacín hasta que la verdura esté algo cocida.

Calentar en el horno o microhondas las tortitas de harina.

Rellenar las tortitas de harina con la mezcla de calabacín, plegarla y dorarla por ambos lados en la sartén, hasta que el queso esté totalmente derretido y la torta crujientita.

Tortitas y jugo de naranja, deli desayuno para empezar el día a lo grande!

Ninguno uno de estos procesos llevó más de 10 minutos, así que NO EXCUSAS 😉 ¡Buen provecho! 😀

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