Una de desayunos: “Soy una torrija de toda la vida” (pero algo diferente)

Haciendo las Américas, durante un desayuno tranquilito en un café de toque orgánico me fijo en el menú que ofrece “tostadas francesas”. Mmmm, ¿y esto que es? Mi novio las pide y ante mi asombro veo que son torrijas de toda la vida, con un toque más “chic”, todo hay que decirlo, presentadas con sirope de arce y fruta fresca. Pero torrijas, con sus erres y sus jotas.

¿Torrijas o tostadas francesas? Como buena españoloide me saltaron las alarmas cuando vi que las “torrijas de toda la vida” aparecían con un apelativo algo más elegante en los menús, por lo que rápidamente me puse a la búsqueda para ver si habían sido nuestros vecinos o nosotros los primeros en patentarlas (patriota al fin y al cabo, sorry 😉 ). Realmente el mérito no va ni para ellos ni para nosotros, puesto que según leo las primeras referencias a esta manera de aprovechar el pan viejo se recopilan en un recetario en latín de los siglos IV o V D.C. Posteriormente aparecen referencias en la literatura alemana, escandinava, inglesa, francesa, italiana, muchos etc. y por supuesto, españolica. En mi país las torrijas son un dulce de origen humilde y típicas de la Cuaresma y de la Semana Santa, y muy habituales en las tabernas del Madrid de inicios del siglo XX como tapa de los “chatos” de vino. Resumiendo: son tan ricas que todo el mundo las conoce, así que un ¡hurra! universal.

Sin más rollo teórico-festivo, ahí va la receta de esta variante algo más ligerita que preparamos en casa (dentro de todo lo “ligerito” que puede ser semejante desayuno de campeones). ¡Espero que os guste! 🙂

TorrijasLigeras

INGREDIENTES:

Dos rebanadas de pan del día anterior de unos 1,5 cm de grosor (mejor de tipo hogaza)
200 ml de zumo/jugo de naranja (en sustitución de la leche)
Media cucharadita de café de canela molida
Dos huevos bien batidos
Sirope de arce o miel de abeja
Un poco de mantequilla o aceite de oliva virgen extra
Un plátano bien madurito
Papaya cortada en daditos

PREPARACIÓN:

Por una parte triturar el plátano y cocinarlo en una sartén antiadherente a fuego bajo, bien con un poco de mantequilla o aceite, bien sin nada, hasta que empiece a caramelizarse. Una vez llegado a este punto apagar y reservar.

Calentar una sartén o plancha antiadherente engrasada con un poco de mantequilla o de aceite de oliva. A diferencia de las torrijas éstas no fueron fritas, sino que se hicieron a la plancha y con muy poca grasa.

En un plato hondo mezclar el zumo de naranja con la canela. Sumergir ahí las rebanadas de pan hasta que toda la miga quede humedecida pero sin que se desmigaje.

Rápidamente rebozar las rebanadas en el huevo y cuajarlas por ambas superficies en la sartén. Bajar el fuego a medio-bajo para que se doren mas no se quemen.

Cuando estemos cuajando la segunda cara de las rebanadas, a dos minutos de que estén listas procedemos a hacer un sandwich con el plátano: siempre con las rebanadas al fuego cubrimos una de ellas con el plátano, la tapamos con la otra rebanada, dejamos el todo un minuto al fuego y apagamos.

Emplatamos: torrijas, endulzamos con un poco de sirope de arce o de miel y acompañamos con papaya en daditos.

Desayuno de valientes, ¡buen provecho! 😀

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