Quinoa en té

Me encanta el té: negro, blanco, verde, sin edulcorar, a granel y cuánto más puro y básico, mejor. A veces aprovecho para hacer mezclas: té con jengibre, cúrcuma, canela y cardamomo, deli. Y siempre en mucha cantidad para ir bebiéndolo durante el día. En una de estas ocasiones sobró un poco de más y se juntó este excedente con ganas de cocinar quinoa, así que dije…”qué leches, probemos”. Este experimento podría haber sido un suicidio culinario pero terminó siendo un rico acompañamiento.

El té negro procede de la misma hoja que el verde, rojo y blanco (Camellia sinensis), pero cuenta con un mayor grado de oxidación; esta característica le confiere un aroma más fuerte y una mayor cantidad de cafeína (ojo insomnes). También retiene su sabor por varios años, más que el resto de variedades menos oxidadas, razón por la cual fue desde hace mucho tiempo un artículo de mercadeo, e incluso el “té negro compactado en ladrillos” sirvió como moneda de facto en Mongolia, Tíbet y Siberia hasta el Siglo XIX. A Europa al principio llegaba té verde o semi oxidado y no fue hasta el siglo XIX en que el negro le ganó en popularidad. La presencia de gran cantidad de polifenoles hacen de él un buen antioxidante, es astringente (taninos) y por tanto recomendable en casos de diarreas o gastritis, diurético y estimulante, y por tanto óptimo para despertarse en el desayuno y después de comer.

Sin más rollo ahí va la receta, espero que os guste 🙂

quinoaTe

INGREDIENTES:

Una taza de quinoa blanca
Dos tazas de té negro
Un poco de jengibre fresco pelado
Sal marina

PREPARACIÓN:

Si se tiene tiempo, dejar remojando en agua la quinoa unos 20 minutos antes de cocerla.

Transcurrido este tiempo llevar el té a ebullición en una cacerola. Escurrir la quinoa y cuando el té rompa a hervir salar y echarla a cocer a fuego medio y semitapada.

Estas proporciones líquido-quinoa deberían ser suficientes para que una vez evaporado el té la quinoa esté bien cocida; no obstante, caso de quedar todavía algo dura añadir un poco de agua o de té hasta que el cereal esté blandito y no quede líquido.

Una vez cocida apagar del fuego y consumir caliente o fría.

Y ya está, ¡listo Calisto! Yo la acompañé de una ensalada de espinaca-pétalos de rosa-naranja-dátil y de calabacín con especias indias, reñam 😀

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