“De unas sobras venidas a más” last release: corteza de yogur para una corvina triste y sola

Hay recetas con la gracia de pedirte que utilices mitades, “medio por acá”, “1/8 por acullá”, lo que trae como consecuencia una neverita sembradita de esos otros medios, 7/8’s, etc. Sobras a gogo pero no worries, siempre hay una sobra para un descosío. Éste fue el caso de medio yogur griego que sobró tras de preparar la mousse de aguacate, que junto con otra pieza de pescado sobrante fueron el pistoletazo de salida para un nuevo experimento (FACILÍSIMO y RAPIDÍSIMO).

“Las antiguas tribus del Este, que eran pastores nómadas, preservaron la leche de vacas, ovejas, cabras, caballos y camellos, en recipientes hechos de partes de animales como pieles o estómagos. Cuenta la leyenda que el yogur fue descubierto por el descuido de un pastor que se olvidó un poco de leche en una de estas pieles. Más tarde la encontró transformada en algo más denso y sabroso…”

En lo que respecta al yogur griego, su origen no está del todo claro. Aunque fueron los griegos quienes lo popularizaron, seguramente fueron los turcos o búlgaros quienes afinaron en su preparación. Este derivado de leche de vaca o cabra es más denso y mucho más cremoso que los yogures normales, y con un índice de materia grasa considerablemente superior que favorece el crecimiento de los bacilos. Su introducción masiva en los supermercados y producción por marcas comerciales en los últimos años ha conducido a que lo que normalmente adquirimos nada tenga que ver con el verdadero yogur griego: los procedimientos industriales aplican “trucos” para la obtención de la densidad deseada a través del uso de aditivos y espesantes en vez de retirar el suero de la leche, o emplean edulcorantes y saborizantes. Estas variaciones a la receta original llevaron incluso a que en algunos países como Reino Unido se prohibiera mediante decretazo de Tribunal el etiquetado “yogur griego” en aquellos productos que no cumplen con unos requisitos mínimos, para tener así que denominarse “yogur tipo griego”.

Sin más rollo teórico-festivo os cuento la receta, ¡espero que os guste! 🙂

CortezaYogur

INGREDIENTES:

Un lomo de corvina
Medio yogur griego natural sin edulcorar
Una clara de huevo
Zumo de una naranja
Un par de hojas de albahaca fresca finamente picadas
Un poco de orégano
Sal y pimienta negra
Una cucharada sopera de ceite de oliva virgen.

PREPARACIÓN:

Dejar macerando al menos media hora antes de cocinar la corvina con el zumo de naranja, el orégano, la albahaca y la pimienta negra.

Precalentar el horno a 180ºC unos 20 minutos antes de introducir la pieza de pescado.

Disponer el lomo de corvina en el recipiente de horno; en mi caso era un cuenco de cerámica. Reservar el zumo de maceración.

Batir la clara con una pizca de sal hasta obtener una espuma blanca pero líquida. Añadir el yogur, el aceite de oliva virgen, una cucharada sopera del zumo de naranja de la maceración y batir bien hasta obtener una crema homogénea.

Rápidamente cubrir la corvina con esta salsa e introducir en el horno unos 20 minutos (tiempo variable y que dependerá del grosor de la pieza), hasta que el pescado esté tierno.

Retirar y consumir calentito.

Y ya está, ¡listo calisto! ¡Buen provecho! 😀

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