Salsa de naranja con jicama (Invasión de naranjas in da house…)

Que tengamos un proveedor de naranjas que nos las trae directicas y libres de pesticidas de su finca es todo un lujo. El problema comienza cuando de repente te das cuenta que te han, literalmente, invadido la cocina. El zumo de “Buenos días” se queda en nada, así que toca suplicarle al Cielito Lindo para que te dote con un poquito de imaginación naranjil, y así encontrar las 1000 y una maneras de sacarles partido. Ensaladas, macerado de pescados, macerado de carnes, guisos, salsas, de todo un poco y en todas es un éxito.

Se ha escrito, reescrito, divagado y bombardeado mediáticamente desde hace años acerca de los beneficios de introducir esta “fruta-Vitamina C ambulante” y potente antioxidante (flavonoides) en nuestra dieta diaria, por lo que no voy a marear en torno a este tema. Originaria de India, Vietnam y Sureste Chino, en Europa se consumió la amarga hasta que en el siglo XVI los portugueses introdujeron su variedad dulce (¡GRACIAS!). Por cierto, la palabra española proviene del sánscrito “narang”. Curiosidades.

Sin más rollo ahí va la receta, ¡espero que os guste! 🙂

SalsaJicama

INGREDIENTES:

Jicama (o patata)
Zumo de 2 naranjas
Un chorro de vinagre de Jerez
Dos cucharadas soperas de miel
Media cebolla blanca
Aceite de oliva
Sal y pimienta negra

PREPARACIÓN:

Cortar la cebolla blanca en juliana y sofreír en una sartén antiadherente con un poco de aceite de oliva a fuego medio. Salpimentar.

Pelar la jicama (o patata), lavarla y cortarla en lascas y añadirla a la sartén.

Rociar con el vinagre, edulcorar con la miel y añadir un primer chorro de zumo de naranja. Remover con una cuchara de madera y dejar cocerse hasta que la jicama se ablande. Cuando lleguemos a ese punto lo retiramos del fuego, batimos o licuamos y devolvemos el puré resultante al fuego (medio).

A partir de ahora iremos añadiendo el zumo de naranja restante en pequeñas dosis, removiendo bien y esperando entre cada una de ellas a que el líquido se incorpore por completo: queremos una salsa con una densidad de puré, no demasiado líquida.

Una vez hayamos vertido todo el zumo y alcanzado la textura deseada apagar del fuego.

Esta salsa acompañó a un lomo de salmón que se preparó al horno, a fuego alto (200ºC) y con tan solo un poco de sal marina por encima. Fue un acompañamiento perfecto para un pescado al que no se le habían camuflado ninguno de sus sabores ni aromas. Riquísimo.

¡Buen provecho! 😀

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s