Después de un buen entreno llega la calma y también el premio: pastel de cocholate

Meterse en triathlon tiene sus “pequeñitos” desgastes físicos, y tras un buen madrugón y una buena sesión de entreno en Domingo Dominguete una concesión de cocholateeee sienta de rechupete. Es cierto que una vez en casa el primer impulso es tirarse en el sofá en “modus vegetalis“, pero este bizcocho es tan fácil y rápido de preparar que si logramos superar el momento ameba para ponernos manos a la obr…al chocolate no nos arrepentiremos.

Si bien hay que consumirlo con moderación, si no existen mayores contraindicaciones (obesidad, diabetes, estreñimiento o problemas de hígado) introducir un poquito de cocholate negro y mejor amargo en nuestra dieta no puede sino aportarnos beneficios. Es estimulante (teobromina, fenetilamina y cafeína), antioxidante (flavonoides), reductor de la presión arterial, antidepresivo (serotonina) y afrodisíaco. Aunque no contaban con los numerosos artículos científicos que demuestran los beneficios del cacao, parece que nuestros antepasados algo intuían porque lleva consumiéndose desde aproximadamente el año 1500 AC. Al principio en rituales y matrimonios en formato de bebida tipo cerveza, y más adelante el derivado de la pasta de cacao como alimento y bebida. Lo consideraban –listiños ellos- como un alimento tonificante y energizante, los aztecas lo aplicaban para tratamiento de dolencias y llegó a emplearse hasta como moneda para pago de tributos. A su llegada a España con Cristóbal Colón no hizo tanta gracia debido a su sabor amargo y aspecto sucio (Señores: la belleza está en el interior). Empezó a popularizarse entre las damas de la Corte cuando Hernán Cortés introdujo el chocolate tal cual lo bebían los aztecas, y finalmente la criatura terminó expandiéndose al resto de Europa en el siglo XVII.

Sin más rollo teórico-festivo ahí va la receta, ¡espero que os guste! 🙂

Bizcocho chocolate

INGREDIENTES:

170 gramos de chocolate negro (yo utilicé uno al 65%)
90 gramos de mantequilla
100 gramos de azúcar
4 cucharadas soperas colmadas de harina para repostería (baja en glúten)
4 yemas de huevo
4 claras de huevo

PREPARACIÓN:

Encender el horno a 180ºC, engrasar el molde. Queremos un bizcocho de una cierta altura, no una galleta, así que calcular uno un poquito alto y no enormemente grande.

La preparación se divide en cuatro procesos.

1.- El procesado del cocholate.

Poner a derretir el chocolate en un cazo a baño maría. Procurar que el agua no toque el cazo en el que está el chocolate para que no sufra tanto con la temperatura.

Cuando esté derretido añadir la mantequilla, remover para homogeneizar y una vez esté todo mezcladito apagar el fuego y reservar.

2.- Las yemas de huevo

En un recipiente grande batir con batidora de varillas las yemas de huevo y 75 gramos de azúcar hasta blanquear, esto es, hasta obtener una textura cremosa, homogénea y blanca. Reservar en la nevera.

PD. Yo empecé este proceso mientras se derretía el chocolate, calculando que para cuando hubiera terminado de blanquear las yemas y preparado el merengue (Preparaciones 2 y 3) la crema de chocolate con mantequilla ya estaría lista.

3.- Merengue

En un bol mediano montar las claras a punto de nieve con batidora de varillas (o a mano con varillas).

Añadir los 25 gr de azúcar sobrantes, seguir batiendo con las varillas hasta obtener un merengue muy sólido.

4.- Mezclamos

Añadir poco a poco y con el batidor des varillas a potencia baja (o a mano) la crema del chocolate a las yemas blanqueadas.

A continuación añadir la harina y seguir batiendo.

Ahora a mano y con una cuchara grande o espátula ir incorporando el merengue a la crema, poco a poco y con movimientos envolventes, intentando que se introduzca aire en la mezcla.

Cuando esté todo el merengue incorporado verter en el molde e introducir en el horno a 180ºC durante unos 20 minutos.

Vigilar a los 12 minutos porque es muy fácil que se queme la superficie. Si vemos que está tostándose de más tapar con un poco de papel aluminio.

Una vez listo apagar horno, sacar y desmoldar en frío.

Esto está rico en frío, templado o caliente, y aunque esté poco hecho por dentro no pasa nada, es el chocolate derretido. ¡¡Rico!!

Aquí se acompañó con fresas y helado, pero si hay tiempo y ganas con una crema inglesa está de rechupete.

Sin más, listo calisto, ¡buen provecho! 😀

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