A veces toca escatimar en tiempo… jamás en sabor. Ensaladita express con arándanos

Últimamente no hay tiempo para nada, de ahí mi escasez culinaria y bloguera. Para empeorarlo también tocó alejarse de casita y eso, en términos culinarios, suena a CATÁSTROFE. Así que aquí estoy, en la lejana Guajira (si alguien se pensaba que en Colombia no había zonas semidesérticas…je), compuesta y sin mis fogones. Cocinar así es complicado, aburrido, sin medios y encima sin tiempo, pero a veces hay formas sencillísimas de darle un toquecito de sabor-color a una comida que iba a ser algo insulsa. Y ganamos en salud, que menudos son los arándanos.

Sus propiedades como preventivos de las infecciones del tracto urinario son las más conocidas (aunque los extractos que se encuentran por todos lados son de arándano rojo leo que el azul también es beneficioso), y ya los indígenas americanos y los antiquérrimos imperios griego y romano los venían empleando para tal fin; FYI: su ácido hipúrico aumenta la acidez de la orina, de ahí sus propiedades antibacterianas. Las que no conocía son las mil y una otras con que cuenta esta frutita que lleva siglos formando parte de la medicina tradicional. Una de ellas es que gracias a sus flavonoides antocianinas favorece la reparación de las lesiones ocasionadas en el interior de los ojos por los radicales libres (ceguera nocturna, claucoma, desprendimiento de retina, astigmatismo, cataratas). Es además beneficiosa para algunos problemas del aparato digestivo: diarrea, malas digestiones, inflamaciones intestinales, gastroenteritis (ácido gálico, hidroquinonas, componentes antiespasmódicos, betacarotenos), y al contar con propiedades vasodilatadoras, antiagregantes y antihemorrágicas es un buen aliado para combatir enfermedades relacionadas con el aparato circulatorio (arteriosclerosis, varices, hemorroides, flebitis).

Sin más rollo ahí va la receta express, más rápida de preparar que de escribir. 🙂

EnsaladaArandanos

INGREDIENTES:

Escarola bien lavadita
Un puñadito de arándanos
Aguacate al gusto
Sal, zumo de limón, aceite de oliva virgen (éste último me lo traje a cuestas, como buena española por el Mundo…)

PREPARACIÓN:

No time at all! Partir las hojas de escarola en trozos lo suficientemente pequeños para que sigan luciendo en el plato pero que no resulte una odisea en el espacio (en este caso en el desierto) comerlos.

Lavar bien los arándanos, cortar el aguacate en cuadraditos bien pequeños.

Salar, añadir una medida de zumo de limón por cada 1 1/2 de aceite de oliva, mezclar sin apelmazar los ingredientes y…¡ya! Listo Calisto, a sentarse a comer rapidito, que en nada hay que volver a la faena.

¡Buen día! 😀

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