Una pizza mundialista (y sin glúten)

Andamos con cromos p’arriba y p’abajo y de repente alguien dice la palabra mágica…”Pizza”. Eso es un sí seguro, la mejor manera de resolver una comidita. Fuera pueden estar ricas, pero preparadas en casa tienen un plus añadido, un orgullo culinario marujil que hace que nos sepan fenomenales. Teníamos, además, una harina para pizzas sin glúten y queríamos probar cómo resultaba el invento, así que ahí va.

¿POR QUÉ SIN GLÚTEN? Antes de nada me quiero posicionar respecto a los cereales. Si bien está archi-investigado que no tenemos el aparato digestivo acostumbrado a comer cereales debido a que iniciamos su recolección y consumo hace 5.000 años (de los aproximadamente 8 millones en los que andamos pululando por la Tierra), reconozco que me encantan: trigo, centeno, maíz, avena (etc) en todas sus versiones me parecen alimentos exquisitos. No es que los consuma en grandes cantidades pero me costaría “extirparlos” completamente de mi alimentación.

Lo cierto es que muchos de estos cereales han sufrido desde hace miles de años (nos remitimos a los egipcios) selecciones provocadas y alteraciones genéticas con el fin de obtener semillas que permitieran producir un mejor y apetitoso pan, con más glúten, más resistentes, más productivas, más todo. Desgraciadamente esta evolución artificial de los cereales no ha venido acompañada de un desarrollo por nuestra parte de los enzimas digestivos necesarios para procesar estos “nuevos productos” correctamente, lo que se traduce en un montón de personas con problemas digestivos más o menos graves y reacciones de intolerancia. Fact, no es que me lo invente 😦 (Damn it!)

CONCLUSIÓN: Todo lo que leo y observo y escucho me invita a dejar el glúten de lado. Pasa que a veces le puede a uno el antojo, así que me permito consumir cereales. No todos los días e intento evitar el glúten en la medida de lo posible; procuro, si puedo, optar por variedades que se mantuvieron más “puras”, como el kamut o el trigo sarraceno, y del resto con moderación. El mundo no es perfecto, pero en éstas una buena pasta suena a HOMENAJE.

Sin más rollo ahí va la receta, ¡espero que os guste! 🙂

PizzaMundialista

INGREDIENTES:

1.- Para la masa:

250 gramos de harina para pizza sin glúten.
150 ml de agua tibia
Un sobrecito de levadura de panadería o para pan seca (liofilizada)
1,5 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen
2 cucharaditas de café de azúcar morena de caña
5 gramos de sal marina

2.- Para la salsa de tomate casera:

1 tomate picadito pequeño
Una cucharada sopera rasa de concentrado de tomate
1/4 de cebolla blanca de tamaño mediano bien picadita
Una cucharadita de café de salsa de chile picante “Sriracha”

3.- Y el resto de ingredientes de la pizza:

Alcaparras (a gusto)
Aceitunas verdes deshuesadas partidas por la mitad (a gusto)
1/4 de pimiento rojo en tiritas finas
Mozzarella (a gusto)
Ajo (unos 5 dientes de ajo)

PREPARACIÓN:

1.- Primero la masa (aproximadamente 1-2 horas antes de hornear)

En mi caso usé una la levadura de cerveza liofilizada, por lo que primero hay que rehidratarla, “activarla”: diluirla unos 10-15 minutos antes de empezar a amasar en un poco de agua tibia con media cucharadita de café (rasa) de azúcar moreno.Cuando vemos que comienzan a salir burbujas es que ya está lista.

Diluir en 75 ml de agua tibia el azúcar restante.

Una vez la levadura está a punto, disponer en un bol la harina en forma de volcán. Añadir la levadura y los 75 ml de agua+azúcar (¡tibia!). Mezclar y amasar un poco.

Diluir en los 75 ml de agua restantes la sal y añadir (¡tibia!) a la masa. Mezclar y agregar el aceite de oliva. Disponer si se quiere sobre una superficie enharinada para poder trabajar mejor. Amasar bien y, si necesario, añadir más harina o más agua.

Al trabajar lo que queremos obtener es una masa que no se nos pegue a las manos, ligera y fácil de trabajar. Una vez alcanzado ese punto darle forma de pelota, taparlo con un trapo limpio en un lugar seco y a una temperatura ambiente de aproximadamente 20ºC. OJO con las corrientes de aire y los cambios de temperatura, que las masas detestan y pueden llevar a un fracaso culinario.

Dejar levar en esas condiciones unas 1-2 horas aproximadamente, hasta que aumente su tamaño. Normalmente, con harinas convencionales debería de duplicar su tamaño inicial; en este caso al ser una harina sin glúten creció algo menos (bueno, al menos y por la experiencia nosotros asumimos que era por eso…).

2.- Mientras la masa crece preparamos la salsa de tomate:

Pochamos en un poco de aceite de oliva la cebolla y añadimos el tomate, la pasta de tomate y el picante. Salpimentar, tapar y dejar cocinarse durante unos 15 minutos, hasta que los ingredientes estén cocidos. Durante la misma no dejar de controlar de agua, y si se estuviera espesando demasiado añadir un poco. Una vez esté el tomate bien cocidito apagar y reservar.

3.- Y mientras están los fogones a tope seguimos con el resto de los ingredientes para dejarlo todo listo:

Por otro lado picamos el pimiento rojo (que habremos lavado muy bien y limpiado de semillas), cortamos las aceitunas por la mitad, escurrimos y pasamos por un poco de agua las alcaparras y cortamos en pedazos pequeños el queso. Reservamos todos los ingredientes para ser utilizados más tarde.

Quitarle la piel a los ajos, cortarlos por la mitad (yo siempre les quito el corazón del centro) y pasar por la sartén a fuego medio con algo de aceite de oliva, hasta que queden con un doradito por fuera y tiernitos por dentro.

Como seguro que nos sobrará tiempo…Proseguir con el álbum del Mundial 😉

4.- Cuando la masa esté lista…a darle forma a la pizza toca:

Precalentar el horno a 220ºC y engrasar la bandeja de horno o de pizza con un papel untado en aceite de oliva.

Enharinar la superficie de trabajo, tomar una porción de masa y darle forma a la base de pizza (redonda, cuadrada, grande, pequeña, gruesa, fina) con ayuda de un rodillo o con las manos (mejor).

Disponer la masa sobre la bandeja de horno y añadir un chorretín de aceite de oliva virgen por encima (esto es opcional, pero es como se lo vi a hacer en Nápoles, así que…maestros son ellos).

Esparcir unas cucharadas de salsa de tomate, repartir el queso y agregar los distintos ingredientes, cantidad al gusto. Espolvorear un poco de orégano por encima.

Introducir en el horno a 200ºC durante al menos 25 minutos; ir controlando la cocción de la base, que no se nos quemen los bordes, y cuando la masa esté bien cocida sacar y comerla rápido, ¡¡calentita es como está más rica!!!

Asumo que por la condición de pizza sin glúten los bordes-masa quedaron con una textura diferente a las pizzas con harina convencional, mucho más crujientes y con un recuerdo de sabor de galleta. Estaba deliciosa.

Sin más, buen provecho y a seguir con el álbum del mundial… 😉

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Un comentario en “Una pizza mundialista (y sin glúten)

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