“The Beauty and the Beast” last release (“Por el amor de una crema de espinacas…”)

Las hay hermosas y resplandecientes desde el primer cucharón…pero también las hay que, pobriñas, hacen lo que pueden pero cada una con sus limitaciones. No todos somos fotogénicos, pero no por ello menos valiosos así que declaro una rebelión en la cocina para postear a esta pobre cremita de espinacas que estaba de rerechupete y se hace en 15 minutos.

Por cierto, curiosidades de la vida: Lo del hierro y que Popeye se pusiera todo bravucón era debido a un efecto placebo dado que las espinacas no nos aportan tanta cantidad de ese mineral como en un principio se decía: tras del análisis de los niveles de hierro en las espinacas y debido a un problema de transcripción se alteró la cantidad multiplicándola por 10…

Visto lo visto no creo que esta crema sea el secreto para sobrevivir a mis entrenos de triatlon (Popeye marinerito, no me vendas la moto), pero lo cierto es que sigue siendo una verdura muy aconsejable en nuestra dieta diaria. Es una buena fuente de fibra, vitaminas A y E, yodo y antioxidantes, y por lo visto sí puede contribuir a aumentar la fuerza muscular (debido a su contenido en nitritos). ¡OJO! Contiene oxalatos (:/), que dificultan la absorción del Calcio por el organismo, por lo que: no abusar, ideal si hervidas (aunque unas baby en ensalada están de muerte…) y mejor combinadas con otras verduras ricas en Vitamina C (tomates, cítricos), que favorecen la absorción del calcio y así se compensa.

Sin más rollo ahí va la receta, espero que os guste! 🙂

crema espinacas

INGREDIENTES:

Espinacas frescas
Media cebolla
Media patata pelada
Pimienta negra, sal.

PREPARACIÓN:

Lavar las espinacas y dejar con el tallo.

Llevar a cocción en agua hirviendo con sal, pimienta negra, la cebolla y la media patata.

Transcurridos unos 10 minutos, cuando veamos que la cebolla y patata empiezan a perder el punto de crudo añadir las espinacas y dejar cociendo a fuego vivo y destapado. Corregir de sal.

Lo ideal es que no se nos pase de cocción, para preservar el sabor y los nutrientes de las espinacas. También es cierto que el tiempo depende del agua, de lo dura que sea la verdura…Así que cuando consideremos que ya se le fue el crudor, apagar.

Colar y dejar las verduras con un poco de agua.

Pasar por un pasapuré o batir, e ir añadiendo el agua de cocción hasta que obtengamos una crema con la textura deseada.

Está de muerte sola, con un chorretín de nata fresca, con parmesano rallado o con unas semillitas de calabaza tostadas por encima. Pero bien calentita para levantar el ánimo.

Listo calisto, buen provecho! 🙂

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