Érase un pollastre casero a una naranja pegado

Esta versión es perfecta para cuando uno ya está aburrido de preparaciones más habituales de pollo (pepitoria, asado, a la plancha, etc.); el resultado siempre ha sido un éxito en taquilla. Tengo que decir que en este caso el punto fuerte es que utilicé un pollo criado y alimentado requetesaludablemente en casa, cuyo sabor, textura, color, nada tienen que ver con los que se compran en los súper. Aunque no es fácil encontrar en comercios pollos que no procedan de granjas, nuestra salud y nuestro paladar agradecerán que lo que ingiramos sea lo más saludable posible.

El punto exótico de esta preparación es el dátil, alimento sanísimo y muy rico en Vitamina B5 (ácido pantoténico). Esta vitamina es necesaria para combatir el estrés, el nerviosismo y sedar el organismo, por lo que relajan y hacen sentir mejor. Según leo su contenido en triptófano, que estimula la formación de la melatonina, hace que ingerir unos pocos antes de dormir pueda ayudar en casos de insomnio y para conciliar el sueño. Nos aporta también Vitamina B3, que participa en metabolización de las moléculas, ayuda a disminuir el colesterol, interviene en la buena salud de nuestro sistema nervioso y de la piel y ayuda a mantener el aparato digestivo en buenas condiciones.

Sin más, ahí va. Espero que os guste! 😀

polloNaranja

INGREDIENTES:

Pollo (lo ideal es que sea entero y con huesos)
Naranjas, mejor ecológicas para poder utilizar también la piel.
Cebolla en juliana, un par de dientes de ajo sin piel y sin el corazón
Una zahahoria
Dátiles
Un vasito de ron o cognac (opcional)
Si se tuviera, perifollo fresco que le va de perlas al pollo
Pimienta negra
Una puntita de cucharadita de jengibre seco (opcional)
Una puntita de cucharadita de cúrcuma (opcional)
Una puntita de cucharadita de Garam Massala (opcional)

PREPARACIÓN:

Opcional:

La noche de antes dejar macerando el pollo con mitad de la naranja en zumo, la otra mitad a dados (si ecológicas también parte de la piel pero sin la parte blanca, que amarga), la zanahoria, los dátiles deshuesados,la cebolla, el perifollo muy picadito, el ajo, la especias y el ron.

Ya en el día:

Dorar en un poco de aceite y a fuego no demasiado alto el pollo (ya salado) hasta que adquiera un color dorado. Retirar y reservar. Lo ideal es no quemar el aceite para poder utilizarlo porque aquí se quedaron los juguitos del pollo.

En esa misma sartén y, si no se quemó, en ese mismo aceite, pochar las cebollas y los ajos y tras unos minutos añadir las frutas de la maceración. Remover y tapar.

Transcurridos diez minutos añadir el pollo, agua, salar si necesario, tapar y dejar hacerse.

El tiempo de cocción del pollo varía en función del tamaño y procedencia. Un pollo comprado en supermercado normal es rapidísimo, pero como éste era de aldea tardó más de dos horas. Añadir agua si necesario.

Cuando esté listo apagar.

Está rico acompañado de ensalada fresca (la de la foto es de lechuga, aguacate, pimiento rojo, uvas y aliño con balsámico y tapenade), de arroz, de patatas, de…realmente de lo que se quiera, está mortal.

Buen provecho! 😀

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