Arroz con coco

El arroz con coco es una preparación caribeña típica de Panamá, algunos puntos de la costa de Colombia, en concreto Cartagena de Indias, y Venezuela. En Colombia (no me siento con autoridad para hablar del resto) se comercializa un extracto del coco y del aceite para prepararlo. Aunque por lo que tengo entendido el resultado es bastante más que decente y válido yo quería aprender a elaborar el original y genuino. Y lo hice de la mano de unos amigos colombianos, excelentes cocineros. Aquí va la receta, paso a paso y con un par de trucos que solo un local puede darte.

El que pusimos en el plato no aguantó las ganas de probarlo, así que hay foto solo de la cacerola!
El que pusimos en el plato no aguantó las ganas de probarlo, así que hay foto solo de la cacerola!

INGREDIENTES PARA CUATRO PERSONAS

– 1 o 2 cocos
– 250-300 gramos de arroz
– Tres cucharadas muy colmadas de azúcar morena
– Sal

Tiempo de preparación: Algo más de 1 hora

PREPARACIÓN

Poner el arroz a remojo.

En primer lugar sacar el agua del Coco y reservar.

Ahora hay que romper el coco para retirarle la pulpa. Se puede añadir un paso para facilitar la separación de la corteza: si se tienen hornillos de gas dejar el coco varios minutos directamente sobre el fuego. Ir volteándolo hasta que la corteza quede oscura.

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En ese momento apagar el fuego, envolver en un trapo de cocina con el fin de no quemarnos y ahí sí, sobre una superficie y con cuidado de no romperla, partir el coco con un martillo. Al haberlo calentado resulta menos difícil, y además la pulpa se separa con una facilidad pasmosa.

Licuar la pulpa con un poco de agua (dejando también esta piel marrón que la recubre), colar y exprimir bien la pulpa para que suelte toda el agua.

Agua de licuar la pulpa
Agua de licuar la pulpa

Por una parte, reintroducir la pulpa en agua y dejar reposar. Reservar.

Por otro lado verter la leche obtenida del primer licuado en una cacerola y poner a fuego medio-alto. Tenemos que dejarlo hervir hasta que se separe el aceite de coco de la carne. Tiene un aspecto acuoso, como de liquido casi transparente; ojo que aunque parece agua es aceite así que cuidado con no quemarnos.

Aspecto de la separación del aceite de la pulpa
Aspecto de la separación del aceite de la pulpa

A partir del momento en que se haya separado el aceite de la pulpa deberemos vigilar bien de que no se queme. Habrá que remover continuamente con cuchara para que no se agarre en el fondo de la cacerola, y esperamos hasta que la pulpa adquiera un color tostado oscuro, que no quemado. Este tono será lo que le infiera al arroz su característico color oscurito, y además le da un toque de sabor más rico. Este proceso puede durar unos diez minutos o algo más, dependiendo del coco.

Aspecto que adquirirá. Todavía se puede dejar tostar un poco más
Aspecto que adquirirá. Todavía se puede dejar tostar un poco más

Una vez alcanzado este punto, sin retirar del fuego, colar y añadir el agua resultante del remojo de la pulpa. Dejar cocer tres minutos y añadir el agua de coco. Salar y echar el azúcar.

Algunas personas echarían ahora el arroz, pero mis amigos me aconsejaron que dejara cocer esta preparación durante unos diez minutos antes de añadírselo. De esta forma dejamos que se homogeneicen todos los aromas y sabores. Transcurrido este tiempo, rectificar de sal y azúcar. No os cortéis porque tiene que estar más bien tirando a dulce.

Añadir el arroz escurrido, dejar cocer unos primeros quince minutos a fuego medio y a partir de ahí tapar y bajar a la mínima potencia y hasta que se termine de cocer.

La consistencia es de arroz tirando aseco, e incluso algo pegado-tostado en el fondo de la cacerola (eso, por otra parte, es lo más rico de todo).

Y ya está! Ya para hacer un almuerzo “full” caribeño acompañar con patacones (en otros lugares los llaman tostones), ensalada y un pescado al horno.

Buen provecho!

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3 comentarios en “Arroz con coco

  1. Pues nosotros casi no le echamos azúcar y nos encantó igual! Nos salió muchísimo titoté y con tanto sabor a coco no necesitamos nada más. No sé, será que a pesar de convivir tanto tiempo con la cultura colombiana no me acostumbro a esa cultura del dulzor. 🙂

    1. Cierto, de hecho nosotros lo fuimos probando y con menos azúcar también estaba riquísimo, parece una preparación apta para todos los paladares 🙂

      También es verdad que a mi, aún sin ser demasiado golosa, me gusta bastante la combinación de un plato salado con un acompañante algo más dulzón .

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